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<channel><title><![CDATA[Mi sitio - Notas Varias]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias]]></link><description><![CDATA[Notas Varias]]></description><pubDate>Mon, 10 Jul 2023 20:42:13 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[No hay Mal...]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/no-hay-mal]]></link><comments><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/no-hay-mal#comments]]></comments><pubDate>Mon, 27 Apr 2020 09:37:47 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.carlosboliva.com/notas-varias/no-hay-mal</guid><description><![CDATA[Voy a ser muy directo: Tener problemas en el m&uacute;sculo esternocleidomastoideo es una puta mierda. No te permite hacer nada! Que? Que no sab&eacute;is que es el m&uacute;sculo esternocleidomastoideo? Bueno, yo tampoco lo sabia hasta que fui al medico y me lo dijo. Es curioso, porque no me acuerdo de los nombres de la gente que acabo de conocer pero este si que me qued&oacute;. esternocleidomastoideo&hellip; Curioso.El caso que es que, y para que me entend&aacute;is, tengo torticolis. Y no pu [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span>Voy a ser muy directo: Tener problemas en el m&uacute;sculo esternocleidomastoideo es una puta mierda. No te permite hacer nada! Que? Que no sab&eacute;is que es el m&uacute;sculo esternocleidomastoideo? Bueno, yo tampoco lo sabia hasta que fui al medico y me lo dijo. Es curioso, porque no me acuerdo de los nombres de la gente que acabo de conocer pero este si que me qued&oacute;. esternocleidomastoideo&hellip; Curioso.<br /></span><br /><span>El caso que es que, y para que me entend&aacute;is, tengo torticolis. Y no puedo hacer casi nada. No era consciente de lo mucho que necesito mover el cuello en mi d&iacute;a a d&iacute;a&hellip; </span><br /><span>Cuando me llaman, no puedo sujetar el tel&eacute;fono entre la cabeza y el hombro. el otro d&iacute;a lo intente y se me cay&oacute; el dispositivo que cuesta tanto o mas, que algunos alquileres de la ciudad. </span><br /><span>Incluso para algo tan relajante como tomarme una copita de vino mientras escucho un concierto de la filarm&oacute;nica de Viena, no puedo. Siempre veo las estrellas apurando el culo de la copa&hellip; Es totalmente frustrante. Maldito esternocleidomastoideo&hellip;</span><br /><span>Hasta ponerme un calcet&iacute;n es una aventura de proporciones &eacute;picas por Dios!<br /></span><br /><span>Cierto es que &uacute;ltimamente he pasado por un periodo de cierto estr&eacute;s y supongo que se me ha acumulado mucha tensi&oacute;n ah&iacute;. El trabajo, Rebeca (mi chica), los problemas de digesti&oacute;n de mi pastor alem&aacute;n y alg&uacute;n vecino que parece que celebre el fin de a&ntilde;o cada fin de semana&hellip; Tambi&eacute;n he estado muy introspectivo y retrospectivo, y, porque enga&ntilde;arnos, mirar atr&aacute;s no siempre es bonito. de hecho, mirar atr&aacute;s me ha dolido mucho &uacute;ltimamente&hellip; En todos los sentidos&hellip;<br />&#8203;</span><br /><span>Ahora que lo pienso&hellip; Quiz&aacute; es una se&ntilde;al&hellip; Quiz&aacute; esta inflamaci&oacute;n del esternocleidomastoideo, que me ha dejado mas r&iacute;gido que un calabac&iacute;n, es un aviso o un consejo&hellip; o lo que sea,&hellip; para que me deje de bobadas, que deje el pasado en paz y me centre en el aqu&iacute;, el ahora y en mirar hacia adelante. </span>&#8203;</div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[adelante]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/adelante]]></link><comments><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/adelante#comments]]></comments><pubDate>Mon, 20 Apr 2020 10:02:16 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.carlosboliva.com/notas-varias/adelante</guid><description><![CDATA[14 d&iacute;as, 7 horas y 24 minutos. Ese era el tiempo que hab&iacute;a pasado desde la ultima vez que hab&iacute;a interactuado con otro ser humano. Solo, en medio de ese desierto el mundo le parec&iacute;a mas grande, la vida mas larga, y los problemas dom&eacute;sticos, menos problemas. En ese lugar ya poco importaba el precio del gas, o si el vecino hacia zumba a primera hora de la ma&ntilde;ana. Nada se pod&iacute;a ver del mismo modo nada de lo que antes le parec&iacute;a normal. No se po [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span>14 d&iacute;as, 7 horas y 24 minutos. Ese era el tiempo que hab&iacute;a pasado desde la ultima vez que hab&iacute;a interactuado con otro ser humano. Solo, en medio de ese desierto el mundo le parec&iacute;a mas grande, la vida mas larga, y los problemas dom&eacute;sticos, menos problemas. En ese lugar ya poco importaba el precio del gas, o si el vecino hacia zumba a primera hora de la ma&ntilde;ana. Nada se pod&iacute;a ver del mismo modo nada de lo que antes le parec&iacute;a normal. No se pod&iacute;a ver ni a el mismo con la misma lente. Hasta ese viaje, el se ve&iacute;a como un cobarde, sumiso, producto de una vida intentando agradar a los otros. Sin ofender a nadie, ni levantando la voz. Callando aunque estuviera gritando por dentro. No haciendo da&ntilde;o a nadie, menos a &eacute;l mismo. </span><br /><span></span><span>El reto que le lanz&oacute; su hermana parec&iacute;a estar dando resultado. Salir de su casa, su calle, su ciudad. Cargarse una mochila a la espalda y recorrer alg&uacute;n sitio ex&oacute;tico, que fuera nuevo para &eacute;l. Sin saber muy bien porque lo hab&iacute;a aceptado. Bueno, si que lo sabia. Por no decir que no a la chica. Caminaba y caminaba, y pensaba y pensaba. Por la noche, se tumbaba al calor de una hoguera, y contemplaba las estrellas, que brillaban mas en esos lares. Pensaba en como hab&iacute;a llegado hasta ese punto. No todo le parec&iacute;a bien. De hecho, mas de un d&iacute;a iba a dormir enfadado o triste. Pero al final se dorm&iacute;a, y al amanecer no tenia mas remedio que seguir adelante. Y lo hacia. Estaba solo, y no pod&iacute;a hacer nada para solucionarlo. Alguien dijo alguna vez que es en soledad cuando estamos menos solos. En su caso, as&iacute; era. Ni alguna rata solitaria que se acercaba, atra&iacute;da por el calor y el olor a comida, era una compa&ntilde;&iacute;a que le llenase. No estaba orgulloso de el, ni de su vida pero al menos hab&iacute;a podido llegar a ese momento y darse cuenta de ello. De que era capaz de despertarse cada d&iacute;a y seguir adelante, que pod&iacute;a cargar la mochila y no quedarse quieto, y, lo mas importante, que aunque no tuviera a nadie cerca, siempre se tendr&iacute;a a si mismo. </span>&#8203;<br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Aburrimiento]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/aburrimiento]]></link><comments><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/aburrimiento#comments]]></comments><pubDate>Tue, 14 Apr 2020 10:39:45 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.carlosboliva.com/notas-varias/aburrimiento</guid><description><![CDATA[Que aburrimiento! No se pod&iacute;a sacar ese pensamiento de la cabeza &ldquo;Que aburrimiento!&rdquo;. Hacia d&iacute;as que no sal&iacute;a de casa. Las inclemencias del tiempo les hab&iacute;an dejado encerrados en casa durante d&iacute;as. Parec&iacute;a que all&iacute; arriba hubiera un funeral de estado porque el cielo no dejaba de llorar y, la lluvia, hacia impracticable salir a dar un paseo. Por suerte el sof&aacute; era c&oacute;modo. El sof&aacute; en el que se hab&iacute;an tumbado t [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><font color="#000000">Que aburrimiento! No se pod&iacute;a sacar ese pensamiento de la cabeza &ldquo;Que aburrimiento!&rdquo;. Hacia d&iacute;as que no sal&iacute;a de casa. Las inclemencias del tiempo les hab&iacute;an dejado encerrados en casa durante d&iacute;as. Parec&iacute;a que all&iacute; arriba hubiera un funeral de estado porque el cielo no dejaba de llorar y, la lluvia, hacia impracticable salir a dar un paseo. </font><br /><font color="#000000">Por suerte el sof&aacute; era c&oacute;modo. El sof&aacute; en el que se hab&iacute;an tumbado tantos d&iacute;as de no hacer nada, tantas tardes de desconexi&oacute;n del resto del mundo. Ese sof&aacute;, ya gastado que ol&iacute;a a ellos.</font><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp; </span><font color="#000000">Que, si pudiera hablar, contar&iacute;a historias de juergas que se alargaban hasta bien entrada la madrugada, que vio pasar un sinf&iacute;n de acompa&ntilde;ante de una noche, y de alguna compa&ntilde;&iacute;a algo mas duradera. Contar&iacute;a con detalle discusiones, risas, penas y glorias. Que se hab&iacute;a pegado maratones de Netflix&nbsp;de series infectas, que hab&iacute;a sido cenicero de porros y puros, que hab&iacute;a sido salpicado por babas y birra, que guardaba pelos largos, cortos y artificiales. Que hab&iacute;a ayudado a ponerse bien durante enfermedades, y pasar penas cuando no hab&iacute;a consuelo. </font><br /><span>Pero, aunque ese sof&aacute; era genial, mirarse el uno al otro y solo encontrar la mirada triste del otro por no tener otra alternativa no era precisamente algo que pudiera animar a nadie. Cuando uno ofrec&iacute;a jugar, el otro no quer&iacute;a, y cuando al otro le apetec&iacute;a el otro no estaba para ello. </span><br /><span>Y el miraba por la ventana como no dejaba de llover. Y se repet&iacute;a &ldquo;Que aburrimiento!&rdquo;. Se estaba haciendo largo pero sabia que alg&uacute;n d&iacute;a parar&iacute;a de llover y volver&iacute;an a la rutina de antes. Solo tocaba esperar, un poco mas, pero esperar. Aunque no lo dud&eacute;is: Aunque era un perro, para el tambi&eacute;n era duro. </span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[21 dias]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/21-dias]]></link><comments><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/21-dias#comments]]></comments><pubDate>Wed, 08 Apr 2020 14:35:37 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.carlosboliva.com/notas-varias/21-dias</guid><description><![CDATA[Esa ma&ntilde;ana, baj&oacute; al pueblo. Viv&iacute;a con su maestro en una caba&ntilde;a, en lo alto de un acantilado y el anciano iba a comprar al mercado. Pero ese d&iacute;a le pidi&oacute; a la chica que fuera ella. Katja tenia 15 a&ntilde;os y obedec&iacute;a sin rechistar. Nunca se plante&oacute; otra opci&oacute;n que no fuera la de hacer lo que el viejo le ped&iacute;a. A cambio, &eacute;l se encargaba de que ella tuviera todo el aprendizaje que necesitaba para enfrentarse al mundo. As [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span>Esa ma&ntilde;ana, baj&oacute; al pueblo. Viv&iacute;a con su maestro en una caba&ntilde;a, en lo alto de un acantilado y el anciano iba a comprar al mercado. Pero ese d&iacute;a le pidi&oacute; a la chica que fuera ella. Katja tenia 15 a&ntilde;os y obedec&iacute;a sin rechistar. Nunca se plante&oacute; otra opci&oacute;n que no fuera la de hacer lo que el viejo le ped&iacute;a. A cambio, &eacute;l se encargaba de que ella tuviera todo el aprendizaje que necesitaba para enfrentarse al mundo. </span><br /><span></span><span>As&iacute; Katja camin&oacute; hacia el pueblo. Hab&iacute;a salido el sol, pero aun hacia fr&iacute;o, y la ropa, hecha a partir de sacos viejos no la proteg&iacute;a de esa temperatura matinal. </span><br /><span></span><span>Cuando lleg&oacute; al pueblo se dirigi&oacute; a la plaza donde se celebraba el mercado. Gentes de regiones cercanas se encontraban para intercambiar bienes, palabras, alguna sonrisa y miles de historias. A medida que Katja se perd&iacute;a en las calles del pueblo, iba encontrando cada vez mas gente, y notaba que susurraban a su paso:</span><br /><span></span><span>- Mirad! Es Katja la ni&ntilde;a del anciano. </span><br /><span>- Que hace aqu&iacute;? </span><br /><span>- Mira como viste. </span><span>No le daba importancia. Estaba demasiado nerviosa por cumplir el encargo para su maestro. </span><br /><span></span><span>Ya en el mercado fue llenando la cesta de v&iacute;veres varios. La gente se apartaba a su paso y evitaban mirarla a la cara. Katja recogi&oacute; todo lo que necesitaba y volvi&oacute; a casa. Ya no hacia tanto fr&iacute;o pero la chica tampoco notaba diferencia, el dolor que sent&iacute;a por la reacci&oacute;n de la gente era superior cualquier otra. </span><br /><span></span><span>Al llegar a la caba&ntilde;a, le entreg&oacute; la cesta al anciano, y este le pregunt&oacute;:</span><br /><span></span><span>- Como ha ido?</span><br /><span></span><span>Le explic&oacute; lo sucedido y el maestro respondi&oacute;:</span><br /><span></span><span>- Felicidades! </span><br /><span></span><span>- Por qu&eacute;, maestro? </span><br /><span>- Veras, Katja, esa gente siempre despierta a la misma hora, vive cada d&iacute;a igual que el anterior, y ya olvidaron disfrutar lo bonito que es conocer algo nuevo. Ese orden en el que viven les ha robado el alma. Hoy, tu visita, les ha desordenado. Les ha proporcionado un poco de caos. Les has devuelto un poco de su alma. </span><span>Katja no sabia que decir ni que pensar.</span><br /><span></span><span>- Ma&ntilde;ana volver&aacute;s.- dijo el maestro.</span><br /><span>- No. No quiero.- contest&oacute; ella. </span><span>Aunque, por primera vez, le hab&iacute;a dicho que no a su protector, Katja acab&oacute; accediendo a la petici&oacute;n de &eacute;ste y, al d&iacute;a siguiente volvi&oacute; al pueblo y volvi&oacute; a sentir las voces, los susurros, y la incomodidad. Durante 21 d&iacute;as el viejo hizo que la chica fuera al pueblo a pesar de no pasarlo bien. Por 21 d&iacute;as Katja mostr&oacute; una perseverancia mas digna de una mujer que de una ni&ntilde;a. </span><br /><span></span><span>El d&iacute;a 21, Katja no regres&oacute; a casa hasta la puesta de sol. El maestro estaba preocupado, pues nunca se hab&iacute;a retrasado. Cuando por fin lleg&oacute;, la joven pidi&oacute; perd&oacute;n al maestro. Este se qued&oacute; desconcertado al ver que Katja no parec&iacute;a afectarle la rega&ntilde;ina que le estaba dando. En su cara se pod&iacute;a ver una emoci&oacute;n muy distinta, nunca vista hasta entonces en ella. </span><br /><span></span><span>Esa ma&ntilde;ana hab&iacute;a ido al pueblo y, al ir a comprar fruta, unos ni&ntilde;os tropezaron con ella. La gente que lo vio se interes&oacute; por su estado y eso desencaden&oacute; que, en lugar de murmurar empezaran a hablar con ella y la invitaran a comer, y pudiera jugar con otros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Y todos estuvieron mas contentos y alegres. </span><br /><span></span><span>-Muy bien.- dijo el maestro.- Has realizado lo que te encargu&eacute; con &eacute;xito. Por fin esa gente ha aceptado que los cambios no tienen que ser malos. Lo importante es adaptarse y aprender de ellos. Como te ha pasado a ti. </span><br /><span>- A mi?</span><br /><span>- Si. El cambio de salir de esta casa e ir al pueblo te daba miedo, y ahora el pueblo tambi&eacute;n es tu casa. Te has adaptado y has aprendido. Has cambiado. y m&iacute;rate, eres mas feliz.</span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Final]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/final]]></link><comments><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/final#comments]]></comments><pubDate>Tue, 07 Apr 2020 13:25:45 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.carlosboliva.com/notas-varias/final</guid><description><![CDATA[ &#8203;-Pasen! Pasen! Pasen y vean!As&iacute; daba la bienvenida el maestro de ceremonias de ese circo cuando llegaba a la ciudad. Se hacia llamar Brody, y formaba parte de esa gran familia circense desde que era ni&ntilde;o. No hab&iacute;a conocido otra vida y tampoco quer&iacute;a una diferente. 60 a&ntilde;os a sus espaldas dando varias vueltas al mundo, en tren, autocar, o barco,&hellip; Tantos viajes, tantos recuerdos, tanta gente que iba y venia, que se quedaba un tiempo o marchaba tras  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:330px'></span><span style='display: table;width:auto;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:20px;*margin-top:40px'><a><img src="https://www.carlosboliva.com/uploads/3/0/2/9/30292123/published/circus.jpg?1586266539" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:1px;padding:3px; max-width:100%" alt="Picture" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: table-caption; caption-side: bottom; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="display:block;">&#8203;<span>-Pasen! Pasen! Pasen y vean!</span><br /><br /><br /><span>As&iacute; daba la bienvenida el maestro de ceremonias de ese circo cuando llegaba a la ciudad. Se hacia llamar Brody, y formaba parte de esa gran familia circense desde que era ni&ntilde;o. No hab&iacute;a conocido otra vida y tampoco quer&iacute;a una diferente. </span><br /><span>60 a&ntilde;os a sus espaldas dando varias vueltas al mundo, en tren, autocar, o barco,&hellip; Tantos viajes, tantos recuerdos, tanta gente que iba y venia, que se quedaba un tiempo o marchaba tras el espect&aacute;culo.</span><br /><span>Lo que para unos era una mera diversi&oacute;n de tarde de domingo para Brody era su pasi&oacute;n, su vida. Estar en el circulo central, debajo de la gran carpa azul y blanca, le hacia sentir en casa. Seguro. Confiado. Era su hogar. </span><br /><br /><span>&#8203;Para muchos pod&iacute;a parecer algo loco estar arriba y abajo, de una ciudad a otra, sin direcci&oacute;n fija,&hellip; Tener una vida as&iacute; a muchos les parec&iacute;a demente. Para Brody y su familia ambulante era la gloria. </span><br /><span>Recordaba con cari&ntilde;o a Helga una mujer forzuda que levantaba sin esfuerzo piedras de decenas de kilos. A Travis y Sonja, una pareja de acr&oacute;batas que hac&iacute;an que el publico soltara Oh&rsquo;s i Ah&rsquo;s con cada salto mortal en el aire. Denis, un equilibrista franc&eacute;s que, aunque era algo pesado si te daba conversaci&oacute;n, cuando se sub&iacute;a a la cuerda floja impresionaba a todo el mundo, o los Hermanos Casone, los payasos que nunca pueden faltar en un circo, y que hacen re&iacute;r aunque ellos se lleven a matar en su d&iacute;a a d&iacute;a&hellip;. Decenas de artistas y t&eacute;cnicos y su mejor amigo, Pepo, un enano cabez&oacute;n, con el que iban a dormir a las tantas de la madrugada jugando a las cartas. Para el resto, viv&iacute;a en un ambiente raro pero, para el, esa era su familia.</span><br /><span>Brody lo tenia claro: si tenia que escoger una vida, hab&iacute;a escogido la mejor. </span><br /><br /><span>Pero el tiempo hab&iacute;a pasado y Brody se sent&iacute;a cansado. Quer&iacute;a reposo. Quer&iacute;a descansar. Abandono el circo y se instalo en una peque&ntilde;a caravana en un pueblo cercano al mar. Quer&iacute;a ver el sol salir y ponerse cada d&iacute;a hasta que llegara el momento de partir. Y as&iacute; lo hizo. El hab&iacute;a vivido como hab&iacute;a querido, dando la bienvenida a quien quiso, haciendo feliz a quien crey&oacute; necesario, compartiendo con quien le apetec&iacute;a. Ahora tocaba desmontar su carpa y dejar otra nueva aventura atr&aacute;s. Sin pena, sin remordimientos. Un final sin aplausos, sin risas, sin que nadie pasara, sin que nadie viera.</span></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.carlosboliva.com/uploads/3/0/2/9/30292123/published/host.jpeg?1586266663" alt="Picture" style="width:462;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Después de la Tormenta]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/despues-de-la-tormenta]]></link><comments><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/despues-de-la-tormenta#comments]]></comments><pubDate>Thu, 02 Apr 2020 10:23:16 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.carlosboliva.com/notas-varias/despues-de-la-tormenta</guid><description><![CDATA[&#8203;El reloj marcaba la 3:05 de la madrugada. No era una noche pl&aacute;cida. Hab&iacute;a llovido. Los suelos estaban mojados y las hojas serv&iacute;an de alfombra a los trabajadores de la noche y los sin techo. En esa misma calle, en el numero 22, la calma se respiraba por fin despu&eacute;s de una tormenta que nadie vi&oacute; venir. En el tercer piso, Dolores, una muchacha puertorrique&ntilde;a que intentaba ganarse la vida fuera de su pa&iacute;s, estaba tendida en el suelo con los ojo [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph">&#8203;<span>El reloj marcaba la 3:05 de la madrugada. No era una noche pl&aacute;cida. Hab&iacute;a llovido. Los suelos estaban mojados y las hojas serv&iacute;an de alfombra a los trabajadores de la noche y los sin techo. </span><br /><span>En esa misma calle, en el numero 22, la calma se respiraba por fin despu&eacute;s de una tormenta que nadie vi&oacute; venir. En el tercer piso, Dolores, una muchacha puertorrique&ntilde;a que intentaba ganarse la vida fuera de su pa&iacute;s, estaba tendida en el suelo con los ojos clavados en la ventana, mirando la luces de ne&oacute;n del local de enfrente, donde tantas veces hab&iacute;a bailado hasta salir el sol. Era consciente que no volver&iacute;a a hacerlo. Que con cada nuevo parpadeo de esas luces rosadas, su vida se acortaba un poco mas. <br /></span><br /><span>La noche no hab&iacute;a empezado bien, pero nada hacia sospechar ese desenlace. Rick, un irland&eacute;s adinerado que buscaba cumplir sus fantas&iacute;as antes de los 50, y con el que se hab&iacute;an visto 3 o 4 veces por toda la ciudad, se hab&iacute;a presentado, empapado en su casa. Dolores le hab&iacute;a dejado entrar y le hab&iacute;a ofrecido una taza de t&eacute; para que entrara en calor. <br /></span><br /><span>Rick, calado hasta los huesos, y con el nivel de alcohol mas que alto, se hab&iacute;a abalanzado sobre Dolores, dejado llevar por su gula sexual. La joven no pudo deshacerse de &eacute;l y se dejo llevar. Al terminar, Dolores se levant&oacute;. Y se fu&eacute; hacia la cocina. No sin antes mirar a ese hombre, en plena resaca, que dorm&iacute;a en su cama. Los ronquidos se o&iacute;an desde la cocina donde Dolores, se ech&oacute; a llorar desconsoladamente. Maldec&iacute;a su suerte, su vida, a Rick,&hellip; Echaba de menos su infancia, su Puerto Rico, su hermano, el sol,&hellip; Cogi&oacute; un cuchillo. Cort&oacute; una manzana a pedazos para sacarse el mal sabor que tenia el paladar despu&eacute;s de besar al Rick y su aliento a cigarrillos baratos. <br /></span><br /><span>Llamaron a la puerta cuando sonaban las campanas de las 3. A&uacute;n con lagrimas en los ojos abri&oacute; la puerta sin preguntar. Ni tan siquiera se di&oacute; cuenta de que Amanda, una rubia adicta al crack y pareja de Rick, tenia una pistola en la mano. Dos balas dejaron a Dolores tumbada en el suelo. Dos mas mataron a Rick. Otro revent&oacute; la cabeza de Amanda. <br /></span><br /><span>El reloj marcaba las 3:05 de la madrugada, y Dolores clavaba la mirada en las luces de ne&oacute;n rosado del local de enfrente. Donde tantas veces hab&iacute;a bailado hasta el amanecer. Donde tantas veces hab&iacute;a sido feliz. Donde ya no volver&iacute;a.</span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Nueva vida]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/nueva-vida]]></link><comments><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/nueva-vida#comments]]></comments><pubDate>Fri, 27 Mar 2020 11:31:19 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.carlosboliva.com/notas-varias/nueva-vida</guid><description><![CDATA[Una nueva vida&hellip; Que bien sonaban esas palabras. Una nueva vida, se repet&iacute;a. No sabia lo que iba a suceder pero estaba entusiasmado por la idea. Tras a&ntilde;os ganando un buen sueldo, exprimiendo su talento para identificar el sexo de los pollos, iba a dejar ese trabajo, agarrar&iacute;a sus cosas y se ir&iacute;a a vivir a la ciudad. No pod&iacute;a evitar sentir nerviosismo por la decisi&oacute;n tomada, pero eso no iba a impedir dejar todo lo conocido atr&aacute;s y aventurarse [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span>Una nueva vida&hellip; Que bien sonaban esas palabras. Una nueva vida, se repet&iacute;a. No sabia lo que iba a suceder pero estaba entusiasmado por la idea. Tras a&ntilde;os ganando un buen sueldo, exprimiendo su talento para identificar el sexo de los pollos, iba a dejar ese trabajo, agarrar&iacute;a sus cosas y se ir&iacute;a a vivir a la ciudad. </span><br /><span></span><span>No pod&iacute;a evitar sentir nerviosismo por la decisi&oacute;n tomada, pero eso no iba a impedir dejar todo lo conocido atr&aacute;s y aventurarse en una experiencia que, seguramente, le cambiaria para siempre. Ni la amenaza de su pareja le pudo frenar. No dud&oacute; en cortar esa relaci&oacute;n que lo anclaba a&nbsp;una falsa seguridad. </span><br /><span></span><span>Lleg&oacute; a la estaci&oacute;n con tanta antelaci&oacute;n que pudo recordar con nostalgia muchos momentos de su vida. Algunos tristes, otros felices, muchos que olvidar&iacute;a en breve y otros imborrables ya. </span><br /><span></span><span>Al fin el tren lleg&oacute;. Subi&oacute;, encontr&oacute; su asiento y se qued&oacute; dormido. Los nervios y la anticipaci&oacute;n no le hab&iacute;an permitido dormir ni descansar bien desde hacia d&iacute;as. </span><br /><span></span><span>La voz de la megafon&iacute;a del tren, avisando de la proximidad del destino final, le despert&oacute;. Justo a tiempo para observar la luz de la ciudad bajo una manta de estrellas. </span><br /><span></span><span>La emoci&oacute;n inundaba cada parte de su ser. Desde la punta de los dedos que se estiraban en sus zapatos, hasta sus ojos&nbsp;llorosos por esa mezcla de nostalgia, incertidumbre, y deseo. </span><br /><span></span><span>El tren lleg&oacute; a la estaci&oacute;n de destino. Hab&iacute;a llegado a su nuevo hogar. a modo de presentaci&oacute;n camin&oacute; hasta su nueva residencia. Una primera toma de contacto en la que pudo sentir el palpitar de la urbe, los olores de los callejones, el sonido de la noche. Pudo ver a gente que no aprecia valorar lo que &eacute;l hab&iacute;a ansiado vivir durante tanto tiempo. Fue una primera experiencia bonita. Una primera vez que no olvidar&iacute;a. </span><br /><span></span><span>Lleg&oacute; al apartamento que hab&iacute;a alquilado y, sin deshacer el equipaje mir&oacute; por la ventana, antes de acostar-se. Se sent&iacute;a cansado pero se sent&iacute;a bien. Durmi&oacute; como un beb&eacute;, con esa inocencia de sentirse en casa por primera vez, de sentir un calor nuevo,&hellip; </span><br /><span></span><span>Al d&iacute;a siguiente, al despertar, r&aacute;pidamente puso los pies en el suelo y volvi&oacute; a mirar el paisaje. </span><br /><span></span><span>Que bonito amanecer. Que bonita sensaci&oacute;n para&nbsp;empezar el primer d&iacute;a. El primer d&iacute;a de su nueva vida.</span><br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Lo comparto]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/lo-comparto]]></link><comments><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/lo-comparto#comments]]></comments><pubDate>Thu, 26 Mar 2020 12:26:22 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.carlosboliva.com/notas-varias/lo-comparto</guid><description><![CDATA[Hoy no es un cuento. Hoy no es ficci&oacute;n. Hoy es tan simple como explicar como estoy, como me siento. Llevamos casi dos semanas de encierro. Dentro de lo que cabe, lo llevo bien. Mis familiares y amigos est&aacute;n bien y eso me tranquiliza. Salgo a pasear a la perra y ya est&aacute;. Me he puesto una rutina que sigo bastante bien (gracias Ana!), busco tiempo para desconectar, para entretenerme con algo mas ameno. A veces escribo, a veces escucho m&uacute;sica, una pel&iacute;cula aqu&iacu [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span>Hoy no es un cuento. Hoy no es ficci&oacute;n. Hoy es tan simple como explicar como estoy, como me siento. </span><br /><span>Llevamos casi dos semanas de encierro. Dentro de lo que cabe, lo llevo bien. Mis familiares y amigos est&aacute;n bien y eso me tranquiliza. Salgo a pasear a la perra y ya est&aacute;. Me he puesto una rutina que sigo bastante bien (gracias Ana!), busco tiempo para desconectar, para entretenerme con algo mas ameno. A veces escribo, a veces escucho m&uacute;sica, una pel&iacute;cula aqu&iacute;, unos cap&iacute;tulos all&aacute;&hellip; Navego por las redes y veo que la gente esta bien. Algunos no tanto, de hecho, hay gente que esta muy cabreada, y es normal (en parte) pues la situaci&oacute;n es dura. Otros por el otro lado, parecen estar euf&oacute;ricos y son mas felices que nadie haciendo sus fiestas, o sonriendo a la vida. Las dos opciones me parecen bien y comprensibles. </span><br /><span>Como casi siempre, me siento en un punto medio. No estoy cabreado con el mundo pero tampoco estoy tan feliz como para celebrar cualquier cosa.</span><br /><span>Para que enga&ntilde;aros, tengo miedo. Si. Lo tengo. Tengo miedo de lo que pasar&aacute;, de como se solucionar&aacute;, de cuando,&hellip; Sufro con las noticias de aqu&iacute; y del resto del mundo. Me sabe mal por los que est&aacute;n muriendo y por sus familiares. Me preocupa que va a pasar cuando esto pase, y tengamos que hacer frente a otros problemas que vendr&aacute;n&hellip;</span><br /><span>Hay momentos que me invade mucha tristeza, intento que no vaya a mas, pero cuando eso pasa es cuando me doy cuenta de lo solo que me siento, de lo que echo de menos poder hablar con la gente que aprecio, y echo de menos saber que nos podemos ver en alg&uacute;n momento, y hablar de cosas que ahora no podemos hacer, y sentarnos en una terraza y respirar el aire contaminado de la ciudad, que ahora matar&iacute;amos por respirar. Incluso echo de menos los turistas que invad&iacute;an las calles de Barcelona. Echo de menos las miradas, los aromas, los perfumes, los malos olores tambi&eacute;n, los gritos, las palabras dulces, las conversaciones alegres, y las que no llevaban a ning&uacute;n sitio. El estr&eacute;s de la ciudad, el ir al cine, al teatro, a casa de alguien. Cenar en un restaurante y tomar una cerveza en local siguiente&hellip;<span>&nbsp; </span>El saludar a un amigo, la palmadita en la espalda de un profesor, el abrazo de alguien querido, el besar con un &ldquo;Hola&rdquo; o un &ldquo;Adi&oacute;s&rdquo;&hellip; Si. Lo echo de menos. Supongo que como mucha gente. Pero como parece que nadie lo dice pues lo digo yo. </span><br /><span>Y es que, disculpadme que lo comparta pero creo que es sano que lo podamos hablar abiertamente. Porque hacer zumba con una pantalla esta bien, o ver conciertos que cierto artista haga desde el comedor de su casa es curioso,&hellip; Pero en alg&uacute;n momento hay que soltar lastre y que mejor manera que compartir inquietudes, problemas y angustias. Como hac&iacute;amos antes, como volveremos a hacer. </span><br /><br /><br /><span>Insisto, lo llevo bien&hellip; Dentro de lo que cabe. Y lo comparto.</span><br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Su Momento]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/su-momento]]></link><comments><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/su-momento#comments]]></comments><pubDate>Mon, 23 Mar 2020 12:49:11 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.carlosboliva.com/notas-varias/su-momento</guid><description><![CDATA[ No era el mejor d&iacute;a. No eran las mejores condiciones. Tenia miedo. Pero tenia ganas. Estaba decidido. Lo iba a hacer, d&aacute;ndolo todo.&#8203;Y empez&oacute; a caminar. El camino no era recto, ni plano. El objetivo era llegar hasta arriba. Con el, todo lo que cre&iacute;a que le iba a ser &uacute;til. Ropa c&oacute;moda, una br&uacute;jula, agua, y varios objetos en su mochila impermeable. El primer tramo fue sencillo. Fue una toma de contacto con el terreno. Se acostumbr&oacute; a pi [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:1066px'></span><span style='display: table;width:auto;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:20px;*margin-top:40px'><a><img src="https://www.carlosboliva.com/uploads/3/0/2/9/30292123/editor/mountain.jpg?1584968927" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:1px;padding:3px; max-width:100%" alt="Picture" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: table-caption; caption-side: bottom; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="display:block;"><span>No era el mejor d&iacute;a. No eran las mejores condiciones. Tenia miedo. Pero tenia ganas. Estaba decidido. Lo iba a hacer, d&aacute;ndolo todo.<br />&#8203;</span><br /><span>Y empez&oacute; a caminar. El camino no era recto, ni plano. El objetivo era llegar hasta arriba. Con el, todo lo que cre&iacute;a que le iba a ser &uacute;til. Ropa c&oacute;moda, una br&uacute;jula, agua, y varios objetos en su mochila impermeable. </span><br /><span>El primer tramo fue sencillo. Fue una toma de contacto con el terreno. Se acostumbr&oacute; a pisar donde deb&iacute;a y eso le ayudo a ganar seguridad para los cambios que vendr&iacute;an. Respiraba tranquilo, aunque manten&iacute;a la tensi&oacute;n para que nada le pillara desprevenido. </span><br /><br /><span>Ya en el segundo segmento la aventura empez&oacute; a ponerse interesante. La presi&oacute;n empezaba a notarse y no respiraba igual de bien. Los pasos comenzaban a ser mas cortos y tuvo que hacer alguna parada. En una de ellas, cogi&oacute; su diario para apuntar pensamientos que le ven&iacute;an a la mente. Mientras lo hac&iacute;a, se dijo: </span><br /><span>-Para que quiero yo todo esto? </span><br /><span>Y lo dej&oacute; all&iacute;. </span><br /><span>Sin ese peso, sin sus notas, sin sus recuerdos escritos, pudo seguir, mas ligero hasta el objetivo final. </span><br /><br /><span>Ya en la tercera etapa, sinti&eacute;ndose mas ligero, notaba el cansancio aunque la ilusi&oacute;n por el viaje que estaba haciendo era mas poderoso. Sinti&oacute; que deb&iacute;a parar y comer. Y as&iacute; lo hizo. Se sent&oacute; en una roca, y saco de la mochila un hornillo, la cacerola, y una lata de comida en conserva. Lo calent&oacute; y se lo sirvi&oacute; en el plato que tenia. El aroma de la comida atrajo a animales de la zona que aparecieron a su alrededor, Ardillas, conejos, una familia de jabal&iacute;es&hellip; Un p&uacute;blico muy variopinto que parec&iacute;a disfrutar vi&eacute;ndole comer. Entre todos los asistentes, le llam&oacute; la atenci&oacute;n un tej&oacute;n y su cr&iacute;a. &Eacute;sta parec&iacute;a no estar bien. Parec&iacute;a tener hambre. El mir&oacute; su plato y se dijo: </span><br /><br /><span>-No lo necesito. Puedo espabilarme yo solo. </span><br /><br /><span>Cogi&oacute; el plato y lo dej&oacute; ah&iacute; para que el peque&ntilde;o tej&oacute;n lo disfrutara. Tambi&eacute;n dej&oacute; sus provisiones ah&iacute; para que los dem&aacute;s tuvieran su parte. </span><br /><span>El cogi&oacute; una manzana de un &aacute;rbol y se la comi&oacute; mientras recordaba lo feliz que el animal estaba al comer y lo bien que se hab&iacute;a sentido haci&eacute;ndolo. </span><br /><br /><span>La cima se ve&iacute;a cerca, aunque aun quedaba la parte mas dif&iacute;cil del viaje. El tramo era abrupto y empinado, y el fr&iacute;o empezaba a ser considerable. Sac&oacute; de su mochila una chaqueta. A&uacute;n se sent&iacute;a pesado. Pero no estaba convencido de dejar nada mas. Ya hab&iacute;a dejado muchas cosas por el camino y, aunque se sent&iacute;a bien, no quer&iacute;a dejar mas cosas atr&aacute;s. Volvi&oacute; a mirar hacia arriba. Vio como el sol iluminaba el sitio al que ten&iacute;a marcado llegar. </span><br /><span>Estaba a punto de conseguirlo. Para que necesitaba mas ropa? Para sentirse mas protegido? La dej&oacute; ah&iacute;. Para que necesitaba una navaja ahora? Era jug&aacute;rsela a lastimarse ahora, tan cerca del final, Tambi&eacute;n la dej&oacute;. Ya hab&iacute;a dejado atr&aacute;s el peso muerto de sus recuerdos, y se liber&oacute; de la dependencia en forma de comida que el mismo pudo gestionar por el camino. La br&uacute;jula le servia por si se perd&iacute;a pero&hellip; como se iba a perder si ya sabia donde iba? Ah&iacute; se quedo. Entonces, de que le serv&iacute;a tanta mochila.<br />&#8203;Se deshizo de ella. Y sin mirar atr&aacute;s empez&oacute; a escalar. Un pie tras otro, una mano y despu&eacute;s la siguiente. Solo mirando hacia adelante. Y as&iacute;, poco a poco, pero seguido, se plant&oacute; en la cima. Donde hab&iacute;a querido llegar. Lo hab&iacute;a conseguido. Contempl&oacute; las vistas. Nunca pens&oacute; que pudiera ver algo tan bonito. Respir&oacute; hondo, llor&oacute; de alegr&iacute;a por el esfuerzo realizado y se felicit&oacute; por ello. </span><br /><br /><span>No sab&iacute;a cu&aacute;l seria el pr&oacute;ximo reto, pero si hab&iacute;a conseguido &eacute;ste, lo que viniera tambi&eacute;n lo podr&iacute;a superar. </span><br /><br /><span>No era el mejor d&iacute;a. No eran las mejores condiciones. Tenia miedo. Pero tenia ganas. Estaba decidido. Lo iba a hacer, d&aacute;ndolo todo&hellip;</span><br /><br /><span>Y lo hizo. </span>&#8203;</div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Familia]]></title><link><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/familia]]></link><comments><![CDATA[https://www.carlosboliva.com/notas-varias/familia#comments]]></comments><pubDate>Fri, 20 Mar 2020 11:50:14 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.carlosboliva.com/notas-varias/familia</guid><description><![CDATA[       &#8203;-Mam&aacute;! Pap&aacute;! Ya es la hora! Ya empieza!.- gritaba Mat&iacute;as con mucha ilusi&oacute;n.&#8203;Ya hab&iacute;an pasado siete d&iacute;as desde el ultimo programa. Era el mejor momento de la semana para &eacute;l. Entre la escuela, las clases de piano, las clases de nataci&oacute;n, los deberes,&hellip; No tenia tiempo para disfrutar de su programa favorito. Ese concurso era genial para Mati. Pero lo mejor no era que saliera gente conocida a la que admiraba, o que le  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.carlosboliva.com/uploads/3/0/2/9/30292123/published/familia-tv.jpg?1584705365" alt="Picture" style="width:346;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph">&#8203;<span>-Mam&aacute;! Pap&aacute;! Ya es la hora! Ya empieza!.- gritaba Mat&iacute;as con mucha ilusi&oacute;n.<br />&#8203;</span><br /><span>Ya hab&iacute;an pasado siete d&iacute;as desde el ultimo programa. Era el mejor momento de la semana para &eacute;l. Entre la escuela, las clases de piano, las clases de nataci&oacute;n, los deberes,&hellip; No tenia tiempo para disfrutar de su programa favorito. Ese concurso era genial para Mati. Pero lo mejor no era que saliera gente conocida a la que admiraba, o que le hiciera re&iacute;r un tipo vestido de mexicano a lomos de un burro,&hellip; Lo mejor para el era poder estar con sus padres. Los tres juntos al fin. </span><br /><span>In&eacute;s, su madre, no siempre pod&iacute;a estar en casa por los turnos en el hospital, y su padre, Jaime, se tra&iacute;a todo el papeleo que no hab&iacute;a podido terminar durante el d&iacute;a. </span><br /><span>El peque&ntilde;o (que siempre dec&iacute;a que no era peque&ntilde;o, &ldquo;que ya soy mayor!&rdquo;) deseaba que llegara esa noche para poder estar con los dos. Para poder estar los tres juntos. Para poder reir, para verles sonre&iacute;r y sentirles cerca para variar. </span><br /><span>Los dos adultos viv&iacute;an juntos sus vidas separadas. Eran mas compa&ntilde;eros de piso que una familia, o as&iacute; lo sent&iacute;an a veces. Llegaban a casa y necesitaban buscar un espacio para aislarse el uno del otro. Y Mat&iacute;as lo ve&iacute;a, lo notaba. Cuando escuchaba como se hablaban a escondidas en la cocina, cuando In&eacute;s llegaba por la ma&ntilde;ana, o cuando Jaime despotricaba en su despacho. </span><br /><br /><br /><span>Esa noche Jaime le hab&iacute;a pedido disculpas a In&eacute;s mil veces, pero ella ya estaba harta. No pod&iacute;a mas. Necesitaba aire, necesitaba espacio, necesitaba libertad&hellip; No se pod&iacute;a alargar lo insoportable. Ni por ella, ni por su marido,&hellip; ni tan siquiera por Mat&iacute;as. El &uacute;nico nexo que ya exist&iacute;a entre ellos dos. Se lo hab&iacute;an dicho todo cuando, desde la sala de estar, escucharon:</span><br /><span>-Mam&aacute;! Pap&aacute;! Ya es la hora! Ya empieza!.</span><br /><span>Los dos se miraron, se secaron las lagrimas, y respiraron profundamente, antes de salir por &uacute;ltima vez juntos de esa habitaci&oacute;n. </span><br /><span>Los tres compartieron ese momento juntos, por &uacute;ltima vez. Ninguno lo olvid&oacute; jamas. Jaime, siempre lo record&oacute; por la frustraci&oacute;n de no poder ser mejor esposo y padre. In&eacute;s, por haber tomado una decisi&oacute;n tan importante y que, con el tiempo, fue positiva para ella. Mat&iacute;as siempre guard&oacute; esa noche como la &uacute;ltima noche que tuvo una familia.</span></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>